Del Antropoceno a la parafina

La ONU celebra hoy un día muy significativo en el que hace mención a la era del Antropoceno. Ya no vivimos en un mundo deshabitado, con relativamente pocos seres humanos con sus utensilios, ahora vivimos en un mundo de abundancia. Por eso, este 20 de febrero, Día Mundial de la Justicia Social desde 2009, es una oportunidad para mirar a nuestro alrededor. Tenemos el papel de ver lo que tenemos y ver cuánto falta para que ese principio de justicia social tan necesario para la coexistencia pacífica y próspera entre las naciones permita erradicar la pobreza, la igualdad entre los sexos y el acceso al bienestar social.

Automáticamente al participar en un programa de AFS nos convertimos en agentes de cambio. Es decir, tenemos la oportunidad de sumarnos a la teoría del caos. Es decir, en sistemas en los que, por muy mínima y pequeña sea una perturbación, un cambio, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande a corto o medio plazo. Es otras palabras: el efecto mariposa. Tenemos el poder de provocar cambio, de que estas experiencias nos conciencien sobre el mundo que nos rodea y la situación de las sociedades que lo conforman. Hace poco, tuvimos el privilegio de escuchar el testimonio de un joven gallego que con apenas 15 años se embarcó en una experiencia a Sudáfrica y ante las adversidades y diversas situaciones que encontró debido a la realidad del país tomó la determinación de sacar el máximo provecho de su programa anual con lo que nos da una lección a todos y nos sirve de ejemplo para un día como hoy.

“Cuando decía que me iba a Sudáfrica, todo el mundo me preguntaba que qué iba a hacer allí. Pero al final tomé la decisión de irme a un país arcoíris, completamente distinto, con miles de personas, personalidades….

Pablo Zas NH16 RSA II.jpgDesde el principio lo que escuché es “no esperes nada, sé abierto, no tengas expectativas.” Pero inconscientemente te las creas. A unos meses antes de irme, recibí un correo con información sobre mi familia anfitriona y, cuando por curiosidad, me dispuse a buscar en internet, no encontré el pueblo ni en Google Maps, ni la web del colegio. Solamente vi algunas fotos de quien yo pensaba que era el alcalde trayendo agua corriente al pueblo. Así que me fui un poco a ciegas sin saber lo que me esperaba. Mi primer impacto fue al llegar a la oficina de AFS en Johannesburgo y encontrarme con esa diversidad étnica y multicultural que hay por todo el país. Días más tarde llegué a lo que sería mi pueblo por 11 meses y me acuerdo perfectamente el momento con mi madre anfitriona subiendo por un camino de tierra y cuando me dijeron que en mi casa no había agua ni electricidad. Los primeros meses fueron un trabajo de autoconvicción, intentar convencerme de la parte positiva de lo que tenía: era una familia que me recibía con los brazos abiertos, de una forma muy amistosa y cariñosa, siendo la única persona blanca del pueblo y probablemente de unos 100 km a la redonda. Fue un impacto así que pensé: si ellos han estado viviendo aquí toda su vida, generación tras generación, ¿por qué yo no voy a conseguirlo? Así que empecé a hacer mi vida.

Zas, Pablo - YPscNH16 RSA.jpeg“Sobrevivíamos” como se hacía en Galicia, de donde soy, hace 50 años, con lámparas de parafina. Y con esas lámparas es con lo que estudiaba. Definitivamente esta experiencia me hizo una persona más fuerte, más grande y con otras perspectivas. Lo único que ahora puedo decir es que de cualquier manera es una experiencia que te cambia la vida y te hace crecer como persona.”

A día de hoy, Pablo es un joven de 18 años que estudia Ingeniería. Tras su experiencia en Sudáfrica con AFS Intercultura, realizó un voluntariado en Malawi y sigue siendo un aventurero con ganas de descubrir culturas y contribuir con sus acciones por el mundo a lograr esa Justicia Social que celebramos hoy.


Puedes escuchar el testimonio original de Pablo en una entrevista en la radio aquí:

Pablo Sudafrica AFS-03.png

 

Un comentario sobre “Del Antropoceno a la parafina

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  1. Me parece de una gran valentía y no tengo dudas que esa experiencia le debe haber cambiado la perspectiva de las cosas y seguro también de sus prioridades en la vida. Debe ser muy enriquecedor.

    No obstante, creo que no todos estamos preparados para vivir una experiencia así, aunque nos parezca del todo admirable. Cobardía? Prudencia? Miedo?, de todo un poco.

    Enhorabuena a Pablo y a AFS.

    Saludos.

    Ángela.-

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