¿Sabes que ya nunca podrás volver a casa?

Con esa frase, la escritora australiana-británica Ella Winter inspiró a su amigo Thomas Wolfe para escribir el libro “no puedes volver a casa de nuevo”. Y esa misma frase es la que nos inspira para redactar esta entrada y compartir con vosotros esa reflexión: ¿os habéis dado cuenta de que vuestro hogar difícilmente volverá a ser el mismo?

El libro de Wolfe, publicado en 1940, cuenta la historia, con un gran toque nostálgico, de una persona que acaba idealizando su lugar de origen cuando decide irse a vivir fuera de su ciudad natal. Pero también incide en la idea de cómo lo pasado nunca puede recuperarse. O, lo que viene a ser lo mismo y que quizás nos suena de nuestros años de instituto, como dijo Heráclito de Éfeso: “Nadie se baña dos veces en el mismo río porque todo cambia en el río y en el que se baña”.

¿Os resultan familiares esta sinopsis y esta cita?

Todo cambia. Vosotros como papás y mamás, tanto de envío como de recepción, sois a la vez ese río y esa persona que se baña, sois la casa de la que vuestros hijos se van y a la que de manera muy diferente volverán. Todo cambia. Hasta vuestro hogar habrá incorporado algún elemento “folklórico” procedente de otra cultura, seguramente. Todo cambia. Vosotros también os habéis abierto al mundo y aprendido el valor tan positivo de las diferencias que existen entre culturas. Todo cambia. Y cada participante de AFS termina muy pronto esta experiencia intercultural con una maleta llena de nuevos valores, habilidades, idiomas, personas y fotos de momentos inolvidables. Y es que todo cambia.

LlegadaCZE_Marcos_de_Faria (8)Pero para bien. Porque a lo largo de muchos meses, habéis sido testigos de la transformación que han vivido todos los jóvenes que comenzaban su experiencia con cara de susto. Y esa misma cara de susto pongan muchos de ellos ahora al pensar que tienen que volver a “casa”.  ¿Pero qué es ya “volver a casa”? En todo este tiempo, el concepto “hogar” ha ido también transformándose para ellos y para vosotros. Ha ido, sobre todo, ampliándose.

Desde ahora, el hogar deja de ser simplemente el espacio de convivencia de vuestro núcleo familiar para convertirse en el espacio de convivencia y encuentro con el mundo. Ese espacio intercultural en el que todos los miembros dejáis de ser los que erais antes de sumergiros en ese río que cambia y ejerce un cambio en el que se baña y que es esta experiencia AFS.

Ya solo faltan muy pocos metros para que lo que empezó casi como un riachuelo se encuentre con el vasto océano. Y mirar atrás para ver y darse cuenta de que todos esos accidentes geográficos a lo largo del cauce conducen, inevitablemente, a una gran y amplia desembocadura.

Entonces, ¿dónde se encuentra ahora nuestra “casa”? ¿En el naciente del río arriba en la montaña donde todo empezó? ¿En la desembocadura, donde prácticamente no hay límites y lo que buscamos es ser parte de algo amplio y global? ¿O quizás en algún punto intermedio del trayecto?

Seguramente muchos participantes de AFS pongan muy mala cara (¡y con razón!) cuando les preguntan “cómo afrontan la vuelta a casa”. Y es que quizás después de esta reflexión haya que reformular ese interrogante y preguntar cómo se preparan para todo lo nuevo, lo bueno y lo grande que les espera y viene después de esta experiencia.


Nos encantaría leer vuestros comentarios sobre esta reflexión. ¿Cómo lo afrontáis vosotros como papás y mamás de una experiencia AFS?

 

 

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