“Qué bonito es cuando la gente olvida que eres extranjera”

Así comienza Carla, una participante AFS que vive su experiencia en Rusia, el informe con el que nos comparte su experiencia tras ocho meses en ese país. Lo curioso es descubrir que muchos de los participantes que también comparten su experiencia a estas alturas del programa destacan lo mismo: “Suena todo tan extraño, pero a la vez tan familiar, que todo se haya convertido tan mío, de una manera tan “rápida” y sin casi haberme dado cuenta que es increíble.” (Amaya, participante en Finlandia). “Ahora me doy cuenta de que 10 meses no son para nada tantos como parecen y ahora me quedaría con gusto un tiempo más con esta familia en la que tan bien me siento.” (Pedro, participante en Alemania).

Lo que el verano pasado podía parecer que rozaba la locura, a día de hoy se ha convertido en la rutina de los más de 12.000 jóvenes alrededor de todo el mundo que están actualmente participando con AFS. Y de todas las familias anfitrionas que habéis abierto vuestro hogar para hacer posible todas esas experiencias.

Cuando nos  enfrentamos a lo desconocido, todo son dudas y miedos, emoción y muchas expectativas. Tardamos mucho tiempo en aceptar y reconocer esas diferencias e integrarlas en nuestra rutina. ¡Hasta el punto en el que nos olvidamos de que antes teníamos otra rutina a la que ahora ni siquiera queremos volver! ¡Vaya descalabro!

ProgramasAFS.jpgEs lo que en AFS llamamos la etapa dulce o, lo que es lo mismo y de una manera más coloquial: después de la tormenta siempre llega la calma. Ese periodo en el que todos damos sentido a las costumbres, rasgos culturales e incluso pequeñas diferencias que nos llevan a establecer vínculos fuertes y relaciones duraderas con otras culturas. Una fase en la que, como familias anfitrionas, ya no nos acordamos de cómo empezó todo. Y casi nos avergonzamos de los momentos en los que, con un extranjero recién llegado a nuestro hogar, nos tratábamos como completos desconocidos. Es también esa etapa en la que vuestros hijos en el extranjero, como mencionábamos más arriba, y como seguramente ellos dirían ahora si les preguntáramos, no quieren ni pensar en la vuelta a la otra realidad que dejaron hace unos meses.

Pero vayamos a la práctica. ¿Cómo se sienten vuestros hijos, tanto de envío como de recepción en estos momentos? Están tan hechos a su nueva rutina, que no comparten con nosotros su día a día, sus pequeños aprendizajes y descubrimientos continuos durante su experiencia. No hay que confundir la adaptación completa con el desapego, que puede ser que en muchas ocasiones lo interpretemos así. Por eso, para evitar malentendidos y no romper con la magia de la recta final, como siempre, desde AFS os animamos a preguntar y a hablar sobre cuáles son los sentimientos que nos invaden y con los que estamos lidiando en esta fase.

Esto va a repercutir, sin duda, de manera muy positiva en el refuerzo de las relaciones y lazos de amistad que acaban cruzando fronteras.

Y después de la práctica, el examen. Queremos saber cómo lleváis el camino hacia la meta de esta experiencia de transformación, que compartáis con nosotros cómo os sentís y cómo afrontáis esta última etapa de un programa que, con mucha certeza, tendrá un impacto en vuestras vidas.

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