“Tiene usted 5 mensajes nuevos”

¡Cómo molan las sobremesas! Esa tradición tan regocijante, donde nos relajamos, socializamos y charlamos. Pero donde también aprendemos y hasta nos trasladamos en el tiempo a costumbres que no son tan lejanas pero que algunas generaciones las ven a años luz. Y todo esto para contar el reciente caso de un casero que se comunica con su inquilina por carta.

Así es. Ni WhatsApp, ni e-mail, ni siquiera llamada telefónica o “msj d txt”. A puño y letra, al más puro estilo de la tipografía lucida handwriting, con firma, sello y un grandilocuente “muy señora mía” como encabezado. En el escenario de esta conversación había unos 5 ó 6 smartphones sobre la mesa y unos comensales cuya media de edad rondaba los 30 años. Esta anécdota no solo levantó muchas risas, sino alguna crítica apelando a la pereza que supone tener que esperar una respuesta. Pero la protagonista, de 27 años, defendía la situación alegando la ilusión que le hizo abrir el buzón y no solo encontrar facturas y publicidad. Había una carta a mano dirigida explícitamente a ella. El contenido ya era otra cosa, pero el hecho en sí y la forma era lo que en ese momento habían contado suponiendo para ella casi una nueva experiencia.

Al cabo de un rato, entre cafés, las opiniones iban poco a poco convergiendo hacia un mismo punto con dos vertientes. ¿Por qué tener que esperar varios días, o incluso semanas dependiendo de la distancia, teniendo toda la tecnología del 2016 a nuestra disposición para transmitir una información? Pero por otro lado, la calidez casi tangible de sentir al emisario cerca es indiscutible.

Y en este punto, antes de seguir, nos gustaría lanzaros una pregunta sobre este tema. ¿Habéis probado a enviar alguna carta a vuestros hijos a su país de destino? ¿Habéis animado a vuestros hijos de recepción a escribir a mano a sus padres? ¡Ojalá la respuesta sea sí, aunque haya sido una postal de Navidad! Cuando se habla de los inicios de AFS Intercultura, o con participantes de las primeras décadas, es inevitable evocar las épocas en las que tenían que esperar semanas para recibir noticias de un país a otro. Y a día de hoy, muchos y muchos años después, los participantes siguen guardando esos recuerdos como una reliquia. Recuerdos que reflejan, no solo el paso del tiempo o la añoranza, sino también la transformación que el propio núcleo familiar va experimentando.

Bodegon Cartas - filtroDurante una experiencia en el extranjero, esta manera de romper con la distancia es mucho más preferible y favorable que el hecho de quitar toda la tierra de por medio, coger un avión y remover toda la rutina y estabilidad (emocional, sobre todo) que a un joven le cuesta establecer cuando se enfrenta a un país diferente. Y evitar así todos los efectos de mezclar gaseosas con gominolas, como hablábamos en la anterior entrada.

Sin embargo, no podemos negar que esta época del Holoceno (o Antropoceno, cuando los científicos se aclaren) tiene efectos que van más allá del impacto geológico; como por ejemplo, la facilidad de las comunicaciones. Y, por supuestísimo, salvando las distancias, las comunicaciones son a un programa AFS lo que la deforestación, al Holoceno. Es decir, estamos en un punto en el que esta manera de mantener el contacto puede afectar a la estabilidad y a la adaptación. Y sí, en AFS nos ponemos insistentes en este tema y para eso tenemos nuestro lema de “no news, good news”. Hay que dar espacio y tiempo a los jóvenes que se han lanzado a crear su propio entorno. Los WhatsApps diarios, los comentarios en Facebook, “te echo de menos” en Instagram o las historias en Snapchat permiten compartir la experiencia de manera instantánea, sí, pero de alguna manera vivirla a caballo entre dos realidades. No entramos en las ventajas ni desventajas, ni en lo que puede aportar o afectar en el programa, pero sí a animar a los jóvenes (y a vosotros mismos como papás y mamás) a buscar unos medios más moderados para mantener el contacto durante un año, que al final pasa volando.

Así que, os animamos a poneros en modo blanco y negro. Sacad papel y lápiz. Buscad algún sobre que tengamos escondido en algún cajón y darles una sorpresa a vuestros hijos en el extranjero y a las familias de vuestros participantes anfitriones. Seguro que no se lo esperan, pero sentirán una cercanía y calidez que les dará fuerza para seguir buscando un equilibrio entre dos espacios tan distintos.

5 comentarios sobre ““Tiene usted 5 mensajes nuevos”

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  1. Magdalena, tomo nota de tu iniciativa. Mi hija se va este verano para un año, bueno aun no tenemos familia y tenemos una pizquita de ansiedad, pero seguro que se va! le voy a hacer prometer q escriba al menos tres cartas… me parece genial. y usndo las lea y relea me acordate tambien de ti. gracias por compartir!!! Amaya

  2. La verdad que aunque pueda parecer anticuado es algo que puede perdurar en el tiempo y cuando un buen dias reencuentras esas cartas y las relees es como viajar en el tiempo.

    Cuando mi hija se fué a su programa la escribíamos una vez al mes y ella nos contestaba, cuando volvió y había pasado un poco de tiempo le hicimos entrega de las cartas que ella nos había enviado y lrealmente le hizo mucha ilusión y las tiene guardadas como un tesoro junto a su diario de viaje, estoy convencida que algún día se reelera todo y revivirá nuevamente su experiencia

    1. Gracias, Olga 🙂
      La verdad es que las cartas se acaban convirtiendo en un gran recuerdo “material” de su programa. Ojalá muchos más jóvenes se animen a probar y a lanzarse a esta experiencia estando en el extranjero.
      ¡Saludos!

  3. Pues sí, yo estoy totalmente de acuerdo con ello; mi hijo está en Yellowknife (territorios del noroeste de Canadá), y antes de irse le hice prometer que me escribiría al menos tres cartas, a lo que él “con cara de ¡me estás tomando el pelo!” contestó: ¡qué antigua eres mamá!, pero, sólo le pedía ese capricho para mí, así que tuvo que acceder.
    Al cabo de unas 2 semanas le escribí yo, con el encabezamiento típico “mi querido niño, espero que a la llegada de ésta te encuentres bien…….” Ya para entonces habíamos recibido las noticias de su viaje y sus inicios en su nueva sociedad a través de whatsapp, pero eso es muy frío y sí, en este caso fue tranquilizador saber que su primer contacto había sido muy positivo ,ya que lo contrario nos habría supuesto un gran desasosiego por esto de la inmediatez y que las primeras impresiones pueden llevar a engaño.

    Bueno, la carta tardó en llegar, 14 días, pero ¡qué maravilla el comentario de mi hijo!, “mamá, llevabas toda la razón, ésto es mucho más bonito y emocionante que las tecnologías, me voy a poner a escribir la mía”, y al cabo de un mes recibí su primera carta, que guardada al lado de mi almohada puedo abrir y releer en cualquier momento sin necesidad de tocar botones ni escribir la clave de acceso.

    Y nos seguimos carteando, incluso mi hija que también dudaba de “la antigüedad”, se ha apuntado a la experiencia y ya aprovecha mis envios para escribir de puño y letra ¡con corazón!

    1. ¡Qué maravilla, Magdalena!
      En AFS escuchamos muchas historias de participantes de los primeros años de la organización en España (años 50, 60, 70…) hablando de cómo se comunicaban con sus familias. De la calidez que le transmitían las cartas y, en el fondo, echamos un poco de menos en AFS esa “nostalgia”. Así que nos ha encantado volver a leer, en plena época de “tecleteo y de claves de acceso”, que un participante tan joven sienta y reviva también la emoción de escribir de su puño y letra y con corazón.
      Nos ha encantado leerte, Magdalena. Muchísimas gracias por haberte tomado el tiempo de compartirlo con AFS.

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