Bienvenidos a la república independiente de la vida de vuestros hijos

Hace ocho años que regresé de un programa AFS. Y literalmente… en aquel momento parecía que no había mañana ¡Madre mía, cómo lloré! No solo de camino al aeropuerto para coger el vuelo de regreso a España, sino en la orientación de salida de mi país anfitrión y toda la semana antes despidiéndome de todo el mundo. Lo sorprendente es que mi aparato lagrimal tenía todavía carga para seguir llorando a mi llegada en Madrid cuando me encontré en el aeropuerto con más gente de la que esperaba, a la llegada en mi pueblo donde había una gran pancarta en la entrada y en la fiesta sorpresa de bienvenida esa misma noche. Me consolaba – o me incitaba a llorar todavía más, no lo sé – que yo no era el único que derramaba lágrimas, sino que muchos de los que me abrazaban se unían a aquel festival lacrimógeno, mezcla de la emoción, de la tristeza, de la alegría… del ya no sé ni por qué lloro, pero me apetece y lo necesito.

Llegada programa AFS extranjero en el aeropuertoMira que nos habían recalcado que la vuelta podía ser complicada, pero yo creo que hubo un momento en el que mi madre se debió de asustar, la verdad. ¿Cómo era capaz yo de llorar tanto si ya estaba rodeado otra vez de mi familia, de mis amigos y en el entorno seguro de mi hogar y de mi pueblo? Y la verdad, me di cuenta con el tiempo que de lo que lloraba (a parte de la emoción por el recibimiento a bombo y platillo) era de miedo.

¿Cómo voy a encajar aquí yo ahora? ¿Mi familia y mis amigos me van a entender? ¿Cómo sobrevivo yo sin toda la gente que me ha acompañado este año? Ahí es nada.

Y justo ocho años después, me encuentro (por cierto, hoy mismo viernes, de visita en mi país anfitrión con mi familia y algunos de mis amigos sin los que pensaba que no podría vivir) escribiéndoos a vosotros, padres y madres de los participantes que han ido volviendo en estos últimos meses, y que habéis pasado por la misma situación que mi madre aquel 5 de julio de 2007. Y planteándoos algunas preguntas que muchos de vuestros hijos e hijas habrán tenido o probablemente tengan en la cabeza. Qué cosas…

Más allá de esta experiencia personal, los 60 años de experiencia de idas y venidas de AFS Intercultura nos enseñan una cosa: ¡se sobrevive! Se supera, se agradece y se disfruta.

Llegada aeropuerto programa AFSPor eso, en AFS estamos aquí, una vez guardados los pañuelos y demás, para daros apoyo y consejo en este proceso.

Como parte del programa, para cerrar la experiencia, todos los padres y madres habéis recibido un sobre de vuelta a casa, por parte de nuestra compañera Olga, y que esperamos que os haya aportado y ayudado en esta readaptación, en esta nueva fase de aprendizajes y de acostumbrarse a lo tan conocido, pero a la vez, tan diferente ahora.

Vuestro hijo o hija es ahora una persona que, durante un año, ha hecho y resuelto cosas por su propia cuenta que antes, de alguna manera, le llegaban hechas. Por eso, ahora quizás le incomoda un poco “teneros encima” todo el tiempo. No porque pase de vosotros (¡válgame!), sino porque quiere seguir disfrutando, aprovechando y aprendiendo de esa independencia y autosuficiencia que un programa AFS en el extranjero le ha dado. Seguro que también busca los momentos de regodeo familiar que de algún modo le pueden haber faltado de vez en cuando debido a las diferencias culturales.

Desde AFS os animamos a que en todo busquéis el lado positivo y el momento de reflexión. Y a que tengáis siempre en mente el contexto y la situación por la que ambas partes estáis pasando. Puede ser un proceso de extremos: de malentendidos y de felicidad rebosante. Pero sobre todo, lo que vuestro hijo o hija necesita es que estéis ahí, que escuchéis todas sus anécdotas, batallitas y vivencias de lo que ahora es su otra casa.

Necesitan sentir que este no es un sitio ajeno a sus vidas, sino un escenario más (eso sí: ya no el único ni el más importante) en el que su vida, junto con todo el futuro y ambiciones que han traído en la maleta, se pueden desarrollar. Dejadle hablar, comparar sus dos realidades o incluso criticarlas constructivamente para que juntos podáis edificar un aprendizaje y ser todos parte de una misma experiencia.

Como siempre, nos gustaría leer vuestras opiniones y comentarios. En especial, sobre el manual que Olga os ha hecho llegar con consejos prácticos para la readaptación.

¿Os han ayudado? ¿A qué situaciones os habéis enfrentado que no esperabais? O en general… ¿qué tal ha sido la readaptación y la vuelta a casa?

Os animamos e invitamos a que compartáis vuestras experiencias en los comentarios para que más papás y mamás puedan aprender o… que incluso nos contéis si os habéis quedado sin pañuelos en casa ya.

Así que… ¡aprovechad! Porque qué habría dado mi madre hace 8 años por haber podido compartir con todo el mundo cada segundo de aquel famoso 5 de julio.

Así que… ¡aprovechad! Porque qué habría dado mi madre hace 8 años por haber podido compartir con todo el mundo cada segundo de aquel famoso 5 de julio.

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