UNA CARRERA DE FONDO

Hace ya unos cuantos meses que os planteasteis abrir las puertas de vuestra casa y vuestra vida a un/a joven extranjero. Desde el comienzo de esta experiencia habéis tenido que trabajar, de manera voluntaria y a veces sin ni siquiera daros cuenta, en permeabilizar vuestra “cultura familiar” permitiendo que entre en este núcleo un nuevo elemento, que además no hace las cosas como nosotros, piensa como nosotros o está acostumbrado/a a nuestras dinámicas diarias.

Además de eso habéis flexibilizado vuestra manera de comunicaros, adaptándoos a las necesidades del/la nuevo/a miembro de vuestra familia y habéis desarrollado una capacidad asombrosa para empatizar con la situación por la que está pasando esta persona. Y todo esto sin dejar de atender vuestro día a día y encima lidiando con la magia hormonal adolescente. Pero por encima de eso habéis sido el apoyo emocional y el bastón sobre el que vuestro/a estudiante ha podido apoyarse durante los meses más complicados del programa.

Todo esto es como una carrera de fondo en la que en ocasiones parece que no vemos el final y pensamos en los calambres que nos van apareciendo en las piernas a base de correr. Por eso, en este punto de la experiencia queremos que paréis un momento y miréis el paisaje mientras seguís vuestro camino hacia el final del programa.

Disfrutar del camino es la mejor manera de alcanzar el final

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En este punto del proceso hemos superado los puntos más complicados del programa, la incomprensión, el choque cultural, la falta de información, los estereotipos y prejuicios etc. es hora de profundizar en la relación afectiva y abordar cualquier posible diferencia que pueda seguir existiendo desde la perspectiva de que el/la estudiante es un hijo más y del mismo modo que actuarías con tus propios hijos (los tengas o no) tu “nuevo/a hijo/a” espera que puedas darle las pautas, normas y directrices para que esta relación no se quede en una estancia memorable sino que creemos esa idea de “familia improbable” en la que todos podemos enriquecernos de esta convivencia. Recuerda que la telepatía no es la mejor manera de comunicar a nuestros hijos lo que esperamos de ellos. No dudes en decirle lo que sientes, esperas o en que te gustaría que mojorara.

Los próximos pasos del camino pasarán a toda velocidad y antes de que nos hayamos podido dar cuenta nos encontraremos despidiendo de aquel/lla extraño/a y aunque tristes por su marcha satisfechos de tener un nuevo miembro en nuestra familia.

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